Oda a la charanga

Hace poco la noticia
saltaba en algunos medios:
el regidor de la villa
y todos sus subalternos
acotaban la salida
de estimables muchachuelos
que con su júbilo y arte
tonadillas y gracejo
llenan calles y avenidas
de finura y de talento.
Las charangas, ¡qué deleite
para oídos lugareños!
Miles y miles de joyas
no alcanzan su justiprecio,
cualquiera de los honores
resulta breve estipendio
para los benefactores
de tímpanos tan contentos.
Reyes de la sutileza
sofisticada y, por cierto,
siempre muy respetuosos
con cualesquiera que verlos
no desearan si acaso
en ese preciso momento.
¿Es que nadie piensa ya
en semejante progreso?
¿Cómo pueden cercenar
tan lindo divertimento?
¿Quién va ahora a amenizar
los descansos y sosiegos?
Quién, pregunto, a estimular
las siestas de los pequeños.
Nadie animará igual
el reposo del enfermo
ni procurará solaz
a los vecinos longevos.
¡Cómo te voy a añorar,
Paquito el Chocolatero!
Ese irrumpir en la casa
cuando menos me lo espero.
¿Do quedará la finura?
¿Dónde el refinamiento?
Recitados cual: Ramona
la más gorda de mi pueblo.
Fíjate que aún no ha entrado
en vigor dicho decreto
y melancólico entono
el Tractor amarillento.
No me he hecho a la idea,
y aún me cuesta creerlo,
¡quedar huérfano tan joven
de deleite tan excelso!
No hablemos ya del lugar
en que se produce el veto,
pues las charangas le dan
un realce muy selecto,
Toque de modernidad
igual ya no lo veremos
ni disfrutaremos de arte
tan exquisito y etéreo.
Las trompetas, los tambores,
las tubas y saxofones
que tan fino son orquestan
aliñados con cánticos
de kalimotxo y cerveza
quedarán en la memoria
de la música perfecta.
Digo ya adiós al folclore
más noble de nuestra tierra
permitidme, pues, que llore
y los sueñe en el alféizar.

4 Comments

  • No llores mucho, si acaso,
    me digo para mi coleto,
    ¿no será este critico
    aquel juglar que su laud colgó
    por los pañales con ritmo
    de un rock entre lloros?

  • Bien es verdad, encerrada
    la música, sólo molesta
    a quién, así, se la paga.
    Pero, es estos días Santos
    ¿Serás tú, y desde tu ventana,
    quién diga a los de los bombos
    que ataquen su rompida
    sin salir de sus Casas?

    • Como mucho les diré
      para no entrar en el barro
      que tengo un cuasi bebé
      con un severo catarro.
      Que tiene que descansar
      que bien debiera dormir
      Que metan su instrumental
      donde no puedo decir.

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