Romance panameño

 

Vivir en el paraíso

tiene que tener su aquel

morir a manos del fisco

suena un poco menos bien

pero aquí todos morimos

al palo que dicta Hacienda

y así ha de ser, pues quisimos

hospitales, carreteras,

colegios, infraestructuras…

cuanto del Estado venga.

Quiero dejar este punto

meridianamente claro

-no ironizo con aquello

que en mi casa fue un trabajo-.

El caso es que algunos listos

-y no exactamente pobres-

gozaban de ciertas bulas

en otro punto del orbe.

Allende los mares, donde

el Atlántico se muere

acudía un tal Conde

de un condado un tanto innoble.

“Donde fueres, lo que vieres”

dice el refrán español

el que otrora fue banquero

debió ver todo muy limpio

en Panamá, y su dinero

limpió con no poco ahínco.

Debe ser que un tal Colón

lo dicen algunas gentes

no es sólo conquistador

sino también detergente.

¡Qué blanca queda la plata!

¡Cuán puro el parné se tiene!

para una raza que bien no

conoce el contribuyente.

Sí ministros, por lo visto

y hermanas de Campechanos

y directores manchegos

y cantantes de rancheras

y me pierdo y me despisto

con estos y otros fulanos

pues no tengo un gran apego

por lavar mi guita fuera.

Se ha visto que es Panamá

tierra de buen recibir

pues no hace ascos al euro

ni al dólar, ni al yen ni al peso

ni a la libra. Seamos francos:

¡tampoco al maravedí!

supongo, por lo que gustan

patriotas de medio mundo

de hacer turismo con fondos

suyos o de otros, no importa

no hay que ser tan minucioso

que la vida es más bien corta

y gozarla es lo juicioso.

Tanto lío con papeles

que son simples pecadillos.

¿Es que ya no puede uno

profesar el hedonismo?

¿Acaso no fue Epicuro

un griego de alto tronío?

Qué perra con que las perras

tributen en el país

si total, habiendo Champions

no es tan grave delinquir

que mañana juega el Dépor

que ha empatado el Madrid

que un tal Messi en el Barça

mientras marque hará feliz

al señor que impuestos paga

y no tiene ni un desliz

Acaba aquí este romance

que de siempre el Capital

ha manejado los hilos

(y los que manejará).

Hoy confluye tan oscuro

e ilegítimo caudal

en Panamá, y aun cerrado…

siempre habrá otro canal.

 

 

 

 

 

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